Valentina Buzzurro protagoniza la nueva versión de “Yo no creo en los hombres”, serie que se estrena este viernes 30 de octubre de 2026 en ViX con una historia centrada en el machismo, la violencia y las relaciones de pareja.
La producción retoma la obra de Caridad Bravo Adams y actualiza sus conflictos para abordar conductas que, aunque hoy cuentan con nuevos nombres como ghosting o love bombing, mantienen vínculos con formas de desigualdad y violencia presentes en la vida cotidiana.
Buzzurro interpreta a Julieta, una joven que se enamora de Arturo, un hombre adinerado que la engaña y decide casarse con otra mujer elegida por su madre. Después de reencontrarse, ambos protagonizan una discusión que termina con Julieta en prisión, acusada de asesinato.
La actriz ha señalado que el machismo continúa vigente, aunque sus expresiones se han transformado y ahora pueden identificarse con mayor claridad. También considera que la educación familiar desempeña un papel central en la normalización de los gritos, los golpes y otras conductas violentas.
La historia no plantea el conflicto como una lucha entre hombres y mujeres, sino como una oportunidad para cuestionar los roles tradicionales. En ese sentido, la serie explora la presión que lleva a los hombres a asumir únicamente el papel de proveedores y a las mujeres a esperar la llegada de una figura salvadora.
Una historia con varias adaptaciones
“Yo no creo en los hombres” comenzó como radionovela y novela, y posteriormente llegó al cine y a la televisión. La nueva producción representa una actualización de ese universo dramático para una audiencia familiarizada con las discusiones sobre equidad, nuevas masculinidades y violencia de género.
El elenco incluye a Adolfo de la Fuente, José Pablo Minor, Marisol del Olmo, Paulina Matos, Cecilia Gabriela, Lourdes Munguía, Ruy Senderos, Sachi Tamashiro, Sandra Destenave, Alejandra Zaid, Martín Kuiper e Itza Sodi. La serie fue grabada en locaciones de la Ciudad de México.
Con su estreno en ViX, la producción busca recuperar un melodrama conocido y trasladar sus conflictos a un contexto actual, en el que las relaciones de pareja y las formas de violencia son examinadas con un lenguaje distinto, pero siguen siendo parte de la conversación social.

