El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado 12 de septiembre de 2026 en Dublín que la reunificación de Irlanda ocurrirá “tarde o temprano” y dijo que sería un logro positivo para todos. El mandatario hizo la declaración después de reunirse con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, durante su visita oficial a Irlanda.
Trump señaló que le gustaría ver una Irlanda unificada y consideró que Martin sería la persona adecuada para impulsar un eventual proceso. Sin embargo, también reconoció que el Reino Unido tendría algo que decir sobre el futuro de Irlanda del Norte.
La respuesta del Reino Unido
La posición expresada por Trump generó reacciones en el debate político británico e irlandés. Desde Downing Street se indicó que cualquier referéndum sobre la frontera correspondería al secretario de Estado británico para Irlanda del Norte y tendría que plantearse cuando existiera un consenso claro entre la población.
Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, sostuvo que el futuro constitucional del territorio debe ser decidido por el pueblo norirlandés y no por declaraciones realizadas en Londres, Dublín o Washington.
Un tema marcado por el Acuerdo de Viernes Santo
La isla de Irlanda permanece dividida entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido desde 1921. El estatus constitucional de la región fue uno de los principales puntos de conflicto durante los Troubles, periodo de violencia que terminó políticamente con el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.
Ese acuerdo dejó abierta la posibilidad de celebrar una consulta sobre la unidad irlandesa si se considera probable que una mayoría de los votantes apoyaría la reunificación. La decisión no corresponde al presidente estadounidense, sino a los mecanismos establecidos y al consentimiento democrático de la población norirlandesa.
La visita de Trump a Irlanda
Trump se reunió en Dublín con el presidente irlandés, Catherine Connolly, y con Micheál Martin antes de trasladarse al condado de Clare, donde se celebra el Abierto de Irlanda en el campo de golf de Doonbeg, propiedad del mandatario estadounidense.
Sus declaraciones colocaron nuevamente la cuestión de la unidad irlandesa en el centro de la conversación política, aunque cualquier cambio en el estatus de Irlanda del Norte requeriría cumplir con los procedimientos previstos en el acuerdo de paz y con la voluntad expresada por sus habitantes.

