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Seguridad y soberanía, ejes de la elección presidencial que se avecina en Brasil

La seguridad pública y la soberanía nacional se perfilan como temas centrales de la elección presidencial de Brasil, prevista para el 4 de octubre de 2026. En entrevista, el politólogo Alfredo Alejandro Gugliano, profesor de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, señaló que la contienda enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con un bloque conservador encabezado por el senador Flávio Bolsonaro.

El especialista explicó que el proceso electoral mantiene una fuerte polarización, aunque con un campo conservador más fragmentado que en elecciones anteriores. A su juicio, la evolución de las alianzas, la campaña y las preferencias de los electores que aún no han definido su voto serán determinantes para el resultado.

Gugliano consideró que Lula conserva una base importante entre los sectores de menores ingresos, especialmente en el Nordeste, además de capacidad para construir mayorías en distintas regiones. En el caso de Flávio Bolsonaro, destacó la estructura política y electoral heredada del bolsonarismo, así como la movilización de dirigentes, organizaciones, grupos religiosos y comunidades digitales.

Dos interpretaciones de la soberanía

De acuerdo con el académico, la soberanía nacional tiene significados distintos para cada sector. Para Lula, está relacionada con la autonomía frente a las grandes potencias, la defensa de los intereses nacionales, la protección de los recursos naturales, el fortalecimiento de la industria y la agricultura, además de una política exterior con margen de decisión propio.

Para Flávio Bolsonaro, agregó, la soberanía está vinculada principalmente con la capacidad del Estado para garantizar la seguridad y el orden dentro del territorio. En el ámbito internacional, su planteamiento contempla un acercamiento más estrecho con Estados Unidos y con aliados como Israel y Argentina.

La seguridad pública también se ha convertido en un terreno de disputa entre las campañas. Mientras los sectores conservadores promueven respuestas más severas contra el crimen, el debate plantea para las fuerzas progresistas el desafío de atender una demanda social legítima sin apartarse de los derechos humanos ni de las instituciones democráticas.

La relación con Estados Unidos

La relación entre Brasil y Estados Unidos ocupa otro espacio relevante en la contienda. El análisis señala que el gobierno de Lula ha optado por mantener el diálogo con Washington, pero también por rechazar sanciones contra integrantes del Supremo Tribunal Federal y el uso de medidas comerciales para presionar decisiones internas.

La discusión trasciende la relación bilateral. Para América Latina, el caso brasileño plantea hasta qué punto los países pueden mantener vínculos económicos y estratégicos con Estados Unidos sin renunciar a su autonomía política.

En ese escenario, Brasil y México aparecen como actores con peso económico y político suficiente para influir en la cooperación regional. El reto, concluyó el especialista, no consiste únicamente en determinar si avanzarán gobiernos de izquierda o de derecha, sino en definir qué proyectos serán capaces de responder a la inseguridad, el crecimiento económico, la inclusión social y la protección ambiental.