Barack Obama se burló de la reacción de Donald Trump a una broma sobre la decoración de la Casa Blanca y afirmó que el mandatario movilizó a funcionarios de su gobierno para responder a ese comentario, durante un mitin celebrado el miércoles 28 de octubre de 2026 en Georgia.
El expresidente estadounidense participó en el acto para respaldar la reelección del senador demócrata Jon Ossoff y la candidatura de Keisha Lance Bottoms a la gubernatura del estado, a pocos días de las elecciones de medio mandato.
Obama recordó que había comparado las reformas y los elementos dorados de la residencia presidencial con una decoración propia de un Cheesecake Factory abierto por Saddam Hussein. Según su relato, Trump no se habría molestado tanto por la referencia al exdictador iraquí como por la mención de la cadena de restaurantes.
Durante su intervención, Obama también señaló que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, acudió el lunes a un restaurante de la cadena en Washington y ofreció declaraciones en respuesta a la polémica. El exmandatario presentó esa acción como una muestra de que la administración estaba prestando más atención a la broma que a la inflación y al costo de vida.
La controversia comenzó después de que Obama criticara las modificaciones impulsadas por Trump en la Casa Blanca. El presidente respondió calificando al exmandatario de “estúpido” y defendió las obras, al argumentar que la residencia necesitaba reparaciones y mejoras.
Trump volvió a abordar el tema durante un mitin en Ohio, donde cuestionó las críticas de Obama a la remodelación. La disputa se incorporó así a la campaña previa a las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que ambos partidos buscan movilizar a sus votantes en estados clave.
Obama también recordó la polémica que generó en 2014 por utilizar un traje color beige durante su presidencia. Con ese contraste, sostuvo que en el pasado se prestaba una atención desproporcionada a asuntos menores, mientras que ahora existen controversias más amplias en torno a las decisiones y prioridades de la administración de Trump.
El intercambio entre ambos exrivales políticos y la actual administración convirtió a una cadena de restaurantes en un elemento inesperado de la campaña electoral estadounidense, al tiempo que reavivó el debate sobre la decoración de la Casa Blanca y las prioridades del gobierno.

