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Iglesias alemanas endurecen su postura ante el avance de la AfD

La expansión de Alternativa para Alemania (AfD) ha llevado a las iglesias católica y evangélica a abandonar cualquier expectativa de neutralidad frente al crecimiento de posiciones nacionalistas, antimigratorias y de extrema derecha en el país.

El debate se intensificó después de las elecciones del 6 de septiembre de 2026 en Sajonia-Anhalt, donde la AfD obtuvo 43.8% de los votos y consiguió 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, a tres de la mayoría absoluta. Aunque el resultado no le permite gobernar por sí sola, confirmó su avance como fuerza política central en el este de Alemania.

La dignidad humana como punto de partida

En Alemania, la memoria del nazismo forma parte de la conciencia histórica y de la educación escolar. Por ello, la expansión de la extrema derecha ha colocado a las iglesias ante una discusión que consideran religiosa, histórica y constitucional: la defensa de la dignidad humana, la convivencia democrática y el respeto a las minorías.

En Magdeburgo y otras ciudades de Sajonia-Anhalt aparecieron mensajes como “La diversidad es divina”, “Corazón en lugar de odio” y llamados a votar de manera consciente. Las iglesias han insistido en que sus pronunciamientos no representan el respaldo a un partido específico, sino la defensa de una visión cristiana de la persona y de la sociedad.

La Iglesia Evangélica y la Conferencia Episcopal Alemana han advertido en los últimos años sobre el crecimiento de posturas nacionalistas, xenófobas y antidemocráticas. En febrero de 2024, los obispos católicos aprobaron una declaración en la que señalaron que el nacionalismo étnico es incompatible con el cristianismo.

El conflicto con la AfD

La confrontación también se relaciona con el programa regional de la AfD. La formación propone terminar con los pagos estatales a las iglesias católica y protestante, eliminar la recaudación pública del impuesto eclesiástico y retirar recursos a instituciones religiosas que considera políticamente afines a los partidos tradicionales.

El partido también plantea que las iglesias asuman responsabilidades económicas permanentes en casos de asilo eclesiástico para personas refugiadas. Además, cuestiona el trabajo de organizaciones religiosas en temas como migración, cambio climático, igualdad de género y diversidad.

La posición de las iglesias se apoya en una concepción de la migración que coloca en el centro a las personas refugiadas y sus derechos. La Iglesia Evangélica de Alemania y la Conferencia Episcopal han defendido una respuesta humanitaria que combine integración, solidaridad, atención pastoral y combate al racismo.

Un resultado con alcance nacional

El resultado en Sajonia-Anhalt no garantiza que la AfD encabece el próximo gobierno regional, debido a que necesita apoyos parlamentarios. Sin embargo, su crecimiento modificó el equilibrio político del estado y abrió un nuevo debate sobre los límites de la cooperación con una fuerza que las autoridades de seguridad regionales consideran de extrema derecha confirmada.

Para las iglesias, el posible acceso de la AfD al gobierno tendría consecuencias que irían más allá de la administración regional. Su preocupación es que Sajonia-Anhalt se convierta en un referente para la expansión nacional de un proyecto político basado en la exclusión y en una definición restrictiva de pertenencia.

El avance electoral de la AfD ha obligado a las instituciones religiosas a replantear su papel tradicional como mediadoras entre posiciones políticas distintas. En el centro de esa discusión permanece una pregunta que rebasa las urnas: cómo proteger la dignidad humana y la convivencia democrática frente a la normalización de discursos extremistas.