Durante 2025, un promedio de 86 niñas, niños y adolescentes llegó cada día a hospitales de México para recibir atención por lesiones relacionadas con violencia familiar o fuera del ámbito familiar. En total, se contabilizaron 31 mil 578 atenciones entre personas de uno a 17 años.
La cifra fue 2.6% menor que la registrada en 2024, cuando se contabilizaron 32 mil 409 casos, pero se mantuvo como la cuarta más alta de los últimos 15 años. En comparación con 2010, el registro representa un incremento de 361.9%.
Las niñas y adolescentes representaron 75.1% de las víctimas. Además, 82% de las personas atendidas tenía entre 12 y 17 años; 12.8% se encontraba entre los seis y 11 años, y 5.1% tenía entre uno y cinco años.
La violencia familiar concentra la mayoría de los casos
Del total de atenciones registradas durante 2025, 62.9% correspondió a violencia familiar. Dentro de ese grupo, 86.7% de las víctimas fueron mujeres, lo que muestra una afectación particularmente elevada para niñas y adolescentes.
La vivienda fue también el principal espacio asociado con las lesiones por violencia contra personas menores de edad atendidas durante 2024. En ese año, 70.89% de los casos ocurrió en el hogar donde habitaban las víctimas.
Asimismo, 55.5% de niñas, niños y adolescentes reportó haber experimentado alguna forma de disciplina violenta en casa, de acuerdo con datos de una encuesta nacional de salud y nutrición.
Violencia sexual y agresiones psicológicas
La violencia sexual representó 35.2% de las atenciones registradas durante 2025. En estos casos, 92.9% de las víctimas fueron niñas y adolescentes.
La tasa nacional de violencia sexual contra personas menores de 18 años pasó de 58.4 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2018 a 127.2 en 2023. Entre niñas y adolescentes mujeres alcanzó 223.6 víctimas por cada 100 mil, frente a 34.2 entre niños y adolescentes hombres.
Por tipo de agresión, 32.2% de las atenciones hospitalarias de 2025 correspondió a violencia física y 27.1% a violencia psicológica. También se registraron casos de abandono, negligencia y violencia económica o patrimonial.
Los registros no muestran toda la dimensión del problema
Las cifras hospitalarias no representan la totalidad de las agresiones contra la infancia, debido a que muchas víctimas no llegan a los servicios de salud o los hechos no son denunciados ni documentados.
El Estado de México concentró el mayor número de atenciones por violencia familiar y no familiar durante 2025, seguido por Jalisco y Guanajuato. Estado de México y Jalisco reunieron aproximadamente uno de cada tres casos registrados en el país.
Sólo por violencia física, 10 mil 159 niñas, niños y adolescentes recibieron atención médica durante 2025. En 14 casos, las agresiones provocaron la muerte de la víctima. Entre las secuelas documentadas se encuentran contusiones, heridas, fracturas, ansiedad, depresión y amputaciones.
El comportamiento de los registros puede reflejar tanto la persistencia de la violencia como una mayor capacidad institucional para detectar y documentar los casos. También puede estar relacionado con el aumento de las denuncias y con una menor aceptación social de prácticas violentas que antes permanecían ocultas o normalizadas.
La información disponible coloca a la violencia familiar, sexual, física y psicológica como problemas que requieren prevención, atención especializada y sistemas de protección capaces de actuar antes de que las agresiones lleguen a los hospitales.

